Comunidad
No hago lo que debo
Para el hombre que ora una cosa y vive otra, y está listo para que sus actos digan “amén”.
“En vez de lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer.”
Romanos 7:19
Cuando la oración y la vida no cuadran
Amigo todo terreno, ¿te ha pasado? Empiezas el año con grandes deseos y oraciones, pero tus acciones más sencillas del día a día van en otra dirección. Es casi trágico.
La emoción nos empuja a intentar cambios enormes que duran unas pocas semanas. Y mientras tanto dejamos de lado lo que de verdad transforma: esas pequeñas maneras de decir “amén” con nuestros actos, todos los días.
Pablo lo dijo sin rodeos en Romanos 7:19. Si él lo vivió, no estás solo. Veamos dónde se nos nota más a los hombres.
Lo que pedimos y lo que hacemos
1. Tu cuerpo
Queremos un cuerpo sano y fuerte para cuidar de nuestra familia, y le pedimos al Señor energía y vigor. Después, a la hora del almuerzo, escogemos la bebida cargada de azúcar en lugar de algo saludable.
“¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo? Ustedes han recibido al Espíritu de Dios y habita en ustedes. Entonces, ustedes no son dueños de su cuerpo, porque Dios los ha comprado por un precio. Así que, con su cuerpo, honren a Dios.”
1 Corintios 6:19-20
Reto todo terreno: durante siete días cambia una sola cosa: la gaseosa por agua, el elevador por las gradas o 20 minutos de caminata. Hazlo pensando en que ese cuerpo es de Dios y lo usas para servir a tu casa.
2. Tu servicio
Oramos por oportunidades para servir y usar nuestros dones. Después, por comodidad, ignoramos a la hermana que no tiene cómo llegar a la iglesia porque ayudarle nos sumaría 45 minutos el domingo.
“Pero entre ustedes no debe ser así. Más bien, el que quiera ser más importante entre ustedes debe hacerse su siervo. El que quiera ser el número uno entre ustedes debe ser su esclavo; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvieran, sino a servir a los demás y a dar su vida en rescate por muchos.”
Mateo 20:26-28
Reto todo terreno: la grandeza de un hombre se mide en servicio, no en títulos. Esta semana ofrece tu tiempo o tu carro a alguien que lo necesite, aunque te cueste tu tiempo y recursos.
3. Tus hijos
Queremos que nuestros hijos crezcan conociendo a Dios, y oramos por su sabiduría. Después, en el afán, en lugar de enseñarles “por el camino” les ponemos la tablet enfrente para que nos dejen en paz un rato.
“Recuerda siempre estos mandamientos que te doy hoy. Enséñaselos a tus hijos y háblales sobre ellos cuando estés en tu casa, cuando camines, cuando te acuestes y cuando te levantes.”
Deuteronomio 6:6-7
Reto todo terreno: papá, tú eres el primer pastor de tu casa. Escoge un momento fijo (la cena, el camino al colegio o antes de dormir) y comparte con tus hijos un versículo o una historia de la Biblia cada día de esta semana.
4. Tu trabajo
Queremos un trabajo para sostener a nuestra familia, darnos gustos o ayudar a otros. Pero no damos un minuto más del horario, hacemos lo que queremos o solo lo mínimo, porque pensamos que lo demás es explotación.
“Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo; pero si hacen lo que está mal, recibirán el pago por el mal que hayan hecho, porque Dios no tiene favoritos.”
Colosenses 3:23-25
Reto todo terreno: tu jefe real es Cristo. Esta semana entrega una tarea con excelencia, aunque nadie la revise, como si Él mismo la fuera a recibir.
5. Tu esposa
Queremos a la esposa de cuando éramos novios: alegría, amor y hasta mucha pasión. Pero no siempre estamos dispuestos a hacer nuestra parte. Queremos que ella sea como pensamos, sin preguntarnos si nosotros estamos dando lo que esperamos recibir.
“Esposos, amen a su esposa así como Cristo amó a la iglesia y entregó su vida por ella.”
Efesios 5:25
“El esposo debe amar a su esposa así como ama a su propio cuerpo; el que ama a su esposa, se ama a sí mismo porque nadie odia a su propio cuerpo. Todo lo contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo cuida a la iglesia.”
Efesios 5:28-29
Reto todo terreno: deja de esperar y empieza a dar. Esta semana planea una cita como cuando eran novios y pregúntale: “¿Qué puedo hacer para que te sientas más amada?”. Luego escúchala sin defenderte.
6. Tu relación con Dios
Queremos que el Señor nos bendiga y nos hable, y empezamos hábitos de lectura y comunión con Él. Pero al mes, si llegamos, ya los dejamos. Nuestras palabras dicen “Señor, quiero honrarte, quiero que mi vida sea para tu gloria”, y nuestras acciones niegan esa oración una y otra vez.
“Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.”
Jeremías 29:13
Reto todo terreno: no empieces con una hora; empieza con diez minutos diarios de Biblia y oración, a la misma hora y en el mismo lugar. La constancia le gana a la emoción.
Solo Jesús nos completa
Hermano, ten esto claro: eso que tanto deseas no es lo que te va a completar. No te dará identidad, propósito, plenitud ni satisfacción total. Todo eso está solo en Jesús, y Él es quien puede ayudarnos a hacer lo que debemos.
Lee este testimonio. Hasta puedes ponerle tu nombre:
Desde pequeño me enseñaron la diferencia entre el bien y el mal. Crecí con valores sólidos, pero con el tiempo me di cuenta de que, aunque deseaba hacer lo correcto, muchas veces terminaba tomando decisiones equivocadas.
Hubo una época en que luchaba con la ira y la impaciencia. Sabía que debía ser más paciente y comprensivo, pero cuando las cosas no salían como esperaba, reaccionaba con enojo. Me arrepentía, prometía cambiar y volvía a caer. Me sentía atrapado en un ciclo que me llenaba de culpa.
Un día, leyendo la Biblia, encontré Romanos 7:19. Era como si Pablo describiera exactamente lo que yo sentía. Entendí que no estaba solo: incluso alguien como Pablo había pasado por lo mismo.
Pero la historia no termina ahí. En Romanos 8 aprendí que en Cristo hay esperanza. No tengo que depender de mi propia fuerza para vencer mis debilidades, sino confiar en la gracia de Dios y dejar que su Espíritu Santo me transforme día a día.
Hoy sigo luchando con ciertas cosas, pero ya no me siento esclavizado por ellas. Sé que, aunque a veces caiga, Dios está ahí para levantarme y darme una nueva oportunidad.
Reto todo terreno: escribe tu propio “Romanos 7”: esa lucha en la que siempre vuelves a caer. Luego lee Romanos 8 completo y subraya una promesa para esa lucha.
No te rindas
Caer no es el final de la historia. Lo que cuenta es volver a levantarse y seguir sembrando, un acto pequeño a la vez.
“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos y en especial a los de la familia de la fe.”
Gálatas 6:9-10
Tu reto de esta semana, hombre todo terreno
Escoge: de las seis áreas (cuerpo, servicio, hijos, trabajo, esposa y Dios), elige la que más te confronta.
Achica el paso: define una acción pequeña y diaria, no un cambio gigante que dure dos semanas.
Ora y actúa: cada mañana pide fuerza al Espíritu Santo y cada noche revisa si tus actos dijeron “amén”.
Rinde cuentas: compártelo con otro hombre de confianza. Ningún hombre todo terreno recorre el camino solo.
Si este tema te habló, escúchalo completo en Todo Terreno Podcast y compártelo con ese amigo que también está en la lucha. Nos vemos en el camino, amigo todo terreno.
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