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Fe y carácter

Desaprender (para aprender)

Para el hombre que está dispuesto a soltar lo que ya no da fruto y dejar que Dios lo vuelva a formar.

“El SEÑOR dice: «Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti».”

Salmos 32:8

Siempre estamos aprendiendo

Amigo todo terreno, empecemos por algo obvio. Desde que nacemos aprendemos sin darnos cuenta: a respirar, a comer, a movernos, a hablar. Y a lo largo de la vida nunca dejamos de hacerlo. Siempre es tiempo de aprender.

Desaprender es otra cosa. Es reconocer que lo que he estado haciendo no me ha dado el resultado que esperaba. Por eso desaprender es, en el fondo, sinónimo de dejar ir.

Solemos decir: “Ojalá el día tuviera más de 24 horas, no me alcanza”. Pero lo que en realidad necesitamos decir es: “Debo aprender una nueva forma de administrar mi tiempo para que sea más efectivo y productivo”. El problema rara vez es el Tiempo; casi siempre so nuestros hábitos.

En lo espiritual pasa lo mismo. Hay ideas, costumbres y pensamientos que aprendimos y que hoy nos impiden dar el fruto que debemos dar. Desaprender es vaciarnos de nuestros conceptos para llenarnos de los de Cristo. Y es difícil, porque significa ceder el control de lo que creo para recibir lo que Dios quiere que crea.

Y a nosotros, como hombres, eso nos cuesta. Nos enseñaron a tener el control, a no pedir ayuda, a resolver solos. Pero el verdadero hombre todo terreno no es el que nunca cambia, sino el que se deja guiar por el mejor Guía.

Reto todo terreno: esta semana revisa tu agenda con lápiz en mano. Identifica una hora que se te va en algo que no suma y entrégasela a Dios, a tu familia o a tu descanso.

“Oísteis que fue dicho… pero yo os digo”

En el Sermón del Monte, Jesús repite un patrón una y otra vez. Primero dice “oísteis que fue dicho” y luego añade “pero yo os digo”:

“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.”

Mateo 5:38-39

Esa frase, “pero yo os digo”, tiene el poder de transformar mi carácter, mi forma de tratar a las personas, mi orgullo y mi autosuficiencia. Me invita a obedecer al Señor y a vivir de una manera distinta a todo lo que aprendí.

Ahora bien, Jesús no llegó diciendo “olviden todo lo que saben, ya no sirve”. Él mismo obedecía la ley. Lo que hizo fue llamarnos a volver a aprender y a mirar más allá. La ley decía “no matarás”, y Jesús no la anuló: la llevó al corazón.

“Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: ‘No mates’… Pero yo digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal… Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.”

Mateo 5:21-24

Aquí hay un principio sencillo y fuerte: los resultados que estoy teniendo son producto de los principios que estoy obedeciendo. Si algo no me está yendo bien, quizá lo que estoy haciendo no está bien.

Esto le pega directo al orgullo masculino. "Ojo por ojo" es lo que el mundo nos enseñó que hace un hombre de verdad: no dejarse, responder, quedar encima. Jesús nos muestra una fuerza distinta: la del hombre que sabe reconciliarse primero.

Reto todo terreno: piensa en un hermano, amigo, compañero de trabajo o familiar con quien tengas algo pendiente. No esperes a que él dé el primer paso. Llámalo o búscalo esta semana y pon las cosas en orden antes de presentar tu ofrenda.

Tres cosas que aprendimos y toca desaprender

1. La forma de comer

De pequeños nos decían “come todo”, y podíamos comer golosinas hasta reventar sin pensar en el azúcar. Hoy sabemos que hay alimentos que dañan nuestra salud y que necesitamos aprender a comer de nuevo.

“Ponte un cuchillo en la garganta y refrena en lo posible tu apetito. No quieras llenarte con sus deliciosos platillos, porque son un pan engañoso.”

Proverbios 23:2-3

2. La forma de ver los errores

De niños escuchamos muchos “no lo hagas, porque te va a pasar esto”. De grandes descubrimos que los errores también enseñan: nos ayudan a hacer las cosas mejor o a entender que, sencillamente, no debemos hacerlas. Por ejemplo, dejar de pecar. Y cuando fallamos, hay una salida:

“Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.”

1 Juan 1:9

3. La forma de ver el trabajo

Nos programaron para estudiar y luego ser empleados, con la idea de que el trabajo es lo más importante porque, si no, no hay qué comer. Pero podemos empezar una vida libre y plena, con tiempos claros para trabajar, para la familia, para Dios y para los demás.

“Pon en manos del SEÑOR todas tus obras y tus proyectos se cumplirán.”

Proverbios 16:3

Ojo, amigo: proveer para tu casa es una responsabilidad que Dios honra. Pero el trabajo no puede ser tu identidad ni tu único altar. Tu esposa y tus hijos no necesitan solo tu sueldo; te necesitan a ti.

Reto todo terreno: escoge una de estas tres áreas (comida, errores o trabajo) y haz un cambio concreto durante siete días. Cuéntaselo a un amigo de confianza para que te pida cuentas.

Hasta la oración se desaprende

Desaprender es tan bueno que incluso la forma de orar puede cambiar. Muchos aprendimos solo a repetir palabras. Jesús nos enseñó otra manera: una oración sincera, en lo secreto, de hijo a Padre.

“Cuando ores, no hagas como los hipócritas a quienes les encanta orar en público… Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará. Cuando ores, no parlotees de manera interminable… No seas como ellos, porque tu Padre sabe exactamente lo que necesitas, incluso antes de que se lo pidas.”

Mateo 6:5-8

No se trata de cuántas palabras digo, sino de con quién estoy hablando.

Reto todo terreno: levántate 15 minutos antes durante esta semana. Busca un lugar a solas, cierra la puerta y habla con Dios como hablas con tu mejor amigo: y dile lo que realmente traes en el corazón.

Una vida nueva

Desaprender es darnos cuenta de que hay cosas nuevas para nuestra vida. Que podemos hacer las cosas de otra forma y que salen mejor. Que Alguien dio su vida por nosotros, cuando estábamos sucios y llenos de pecado, para que tuviéramos una vida nueva y fuéramos parte de un linaje y un pueblo escogido por Dios.

“Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto.”

1 Pedro 1:18-19

Tu reto de esta semana, hombre todo terreno

Identifica: escribe una creencia, hábito o actitud que aprendiste y que hoy no está dando fruto en tu vida.

Confronta: busca qué dice Jesús al respecto. Cambia tu "fue dicho" por su "pero yo os digo".

Actúa: da un paso concreto en los próximos siete días para soltarlo.

Rinde cuentas: compártelo con otro hombre de confianza. Ningún hombre todo terreno recorre el camino solo.

Si este tema te habló, escúchalo completo en Todo Terreno Podcast y compártelo con ese amigo que también necesita soltar algo. Nos vemos en el camino, amigo todo terreno.

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